Breve historia

Santa Teresa de Jesús, envió desde Beas de Segura a fray Juan de la Cruz y Antonio Gaytán a la villa de Caravaca de la Cruz en la primavera de 1575,  para concertar las condiciones de la posible fundación. Ambos se mostraron impresionados «por ver una cosa tan extraña y tan nueva como ellas habían hecho» y destacaron la favorable disposición encontrada entre los vecinos que «era la mejor que se ha visto en ninguna de las demás fundaciones».

Santa Teresa manifestó su firme intención de realizar personalmente la fundación de Caravaca de la Cruz pero obligaciones surgidas en Sevilla aconsejaron su repentina marcha a la ciudad andaluza.


Desde allí, a finales de noviembre de 1575, envió a la madre Ana de San Alberto, primera priora de la ciudad de la Cruz, con otras tres profesas haciéndoles entrega de una «Memoria» de su puño y letra que contiene las primeras instrucciones para hacer realidad el nuevo establecimiento de las Descalzas, carta que afortunadamente se conserva en el Archivo Municipal de Caravaca de la Cruz.

Entre los siglos XVI y XVIII fue construido el monasterio y la nueva iglesia de San José de Caravaca de la Cruz dotándose de capillas, retablos e imágenes con el patronazgo de destacados personajes y las limosnas que dieron muchos vecinos de la villa. Aunque las religiosas marcharon de Caravaca de la Cruz en el año 2004 y el monasterio permanece deshabitado, al día de hoy todavía se conservan bellas imágenes, cuadros, azulejos, rejerías y un excelente órgano en el coro de la magnífica iglesia barroca que constituyen algunos de los principales recursos patrimoniales que ofrece Caravaca de la Cruz.

A este monasterio de Carmelitas Descalzas vendrá a menudo san Juan de la Cruz, y son las monjas quienes animan al Santo a hacer una fundación de frailes Carmelitas Descalzos puesto que se encontraban desasistidas de religiosos de la misma Orden.  Y así fue como en 1587 se estableció el convento de frailes bajo el patrocinio de Nuestra Señora del Carmen.


San Juan de la Cruz dejó huella en Caravaca de la Cruz. En junio de 1581, durante su segunda visita a Caravaca de la Cruz, las religiosas Carmelitas Descalzas le habían pedido al Santo que procurase fundar un monasterio de frailes en esta ciudad, y así lo hizo. Hasta siete veces vendrá a Caravaca. El convento de Nuestra Señora del Carmen de Carmelitas Descalzos de Caravaca de la Cruz es fundación del Santo y convierte a la ciudad de la Cruz en uno de los escasos ejemplos que a la vez gozan de fundación teresiana y sanjuanista. El conjunto monacal responde a las características propias de la Orden de los Carmelitas Descalzos en austeridad, elegancia y funcionalidad. Las trazas del convento son del arquitecto carmelita Fr. Alberto de la Madre de Dios, y la Iglesia se finalizó en 1635. Tuvo una azarosa existencia, siendo entre otras cosas desamortizado en el siglo XIX y utilizado como colegio y hospedería en el XX.

Actualmente, vivimos una pequeña comunidad de religiosos frailes Carmelitas Descalzos que con gran empeño y dedicación atendemos la Iglesia y Hospedería El Carmen.


Los Carmelitas Descalzos hemos iniciado y promovido El “Camino de San Juan de la Cruz” Una ruta que discurre por las poblaciones que recorrió el santo entre las villas de Beas de Segura y Caravaca de la Cruz. Un camino esencial para entender la figura del gran místico y conocer un territorio que le sirvió de refugio para fraguar la gran síntesis de su pensamiento espiritual.

El camino lo forman un grupo de municipios de tres comunidades diferentes: Andalucía, Castilla-La Mancha y la Región de Murcia, que constituyen un territorio único históricamente unido por el río Segura y la Orden de Santiago: Beas de Segura, Hornos de Segura, Santiago-Pontones, Nerpio, El Sabinar (Moratalla) y Caravaca de la Cruz.

El trayecto tiene 151 kilómetros y es fruto de un riguroso estudio que ha permitido recuperar, en la mayor parte, las antiguas vías de comunicación del siglo XVI. Se compone de seis etapas a lo largo de un camino que recorre montañas, bosques, ríos, aldeas, cortijos y pueblos. Es una oportunidad única del andariego para adentrarse en la sierra que atravesó el santo místico carmelita, caminando por sendas y caminos que le guiaron por las pintorescas poblaciones que salpican la orografía segureña. 

Más información: https://caminodesanjuandelacruz.org/